(Cuento). Ella, el magma. Por: Sebastián Leal. (San Francisco-Cundinamarca)
Ignis aurum probat, miseria fortes viros El fuego prueba al oro, la miseria a los hombres fuertes Séneca De no ser porque el anciano que acababa de presentarse lo vio a los ojos por un instante demasiado intenso, se hubiera desecho en lágrimas, tan largas que hubieran terminado sacándole por los ojos un manojo de recuerdos que tenía de mejores tiempos, tan grandes como el tamaño de mamuts junto con toda una selva de enmarañadas esperas postergadas. Desvió la mirada; contuvo la respiración. Apagó su celular y sus ingratos mensajes. Se acordó de la importancia del encuentro y de su papel en el mismo. Se fijó en la chica pelirroja que comenzaba a hablar y entrecerró los ojos, conteniendo esa resignación al desamor al retener su imagen y tratar de seguir lo que decía. Se trataba de la descripción detallada de una reunión que había tenido lugar dos semanas antes y a la que había ido acompañada de dos viejos hombres que se encontraban en ese momento presentes. Un...