Entradas

La punketa. Por: Nicolás Castro. (Bogotá-Distrito Capital)

Imagen
    El cielo se venía abajo y yo lo miraba descascararse mientras me reía. Mis ojos apuntaban al abismo celestial, inmenso y lleno con toda la luz del sol, que me hacía pensar en todas las promesas de un futuro brillante. Ilusiones perversas preferiblemente pronunciadas por las bocas de los profesores. Pero de los papás también. Todos los días me cuestionaban y me pedían sonreír. Y a mí me daban ganas de vomitar sus intenciones, porque siempre estaba segura de la maldad, siempre la olía a lo lejos, antes de que me clavaran sus colmillos por la espalda. Yo sólo sonrío cuando miro a los ojos a la oscuridad. El resto del tiempo pongo mala cara, para sacarles la piedra y obligarlos a dejarme en paz. Yo no vine a este mundo encima de una cuna de oro, la mía era la cuna de las ratas. He venido a pelear y hasta que llegue el día final voy a patalear. El otro día estaba con una de mis amigas. Nos encontramos debajo de un palo de mangos. Comíamos fruta para que el aguardiente supie...

El viaje de Su. Por: Nicolás Castro. (Bogotá-Distrito Capital)

Imagen
Era de noche y había una capa densa de nubes resbaladizas, oscuramente sonrosadas y lilas, siniestramente moradas y opacas, y cuyos innumerables vientres viscosos se removían, entrecruzados, como en un tejido de vísceras gaseosas. Yo miraba aquellas ondulaciones, de pie, bajo el tejado de una parada de bus. A mí lado estaban dos desconocidos, el tipo de desconocidos al que en general se llama amigos, pero que yo prefería denominar así: desconocidos con quienes hablaba bastante seguido, desconocidos con quienes tenía una relación de bastantes años, desconocidos con quienes compartía la necesidad de la embriaguez, del olvido. El bus llegó. Esperé a que ellos subieran primero.  Le  me miró con sus ojos achicados por el peso de sus parpados saltones, como aguados por tanto alcohol bebido.  Dal , el flacuchento feroz, sin mucho sentido del gusto, pero con un apetito siempre en ascenso, le dijo al conductor que nos dejase en la parada del cruce de caminos. Lo escuché decirlo de...